La vendimia justo acaba de empezar en Parés Baltà y con ella los nervios, las prisas, el levantarse muy temprano y el irse a dormir muy tarde. Pero también la ilusión, la esperanza, el anhelo de vivir la transformación de la uva – que tan generosamente nos regala la naturaleza– en aquello por lo que ha sido creado: un vino lleno de sabores y matices que nos trasladaran a su origen.

El ciclo vegetativo

La añada 2019 de los vinos Parés Baltà estarán marcados por un ciclo vegetativo un tanto sorprendente: un otoño extraordinariamente lluvioso y un invierno extremadamente seco, con una muy baja pluviometría.

Durante la primavera, en casi todo el conjunto del Penedés, fue cayendo pluviometría que, intercalada con días de sol y viento, favorecieron el buen estado sanitario de la flor y la uva cuajada, ayudando a apagar el estrés hídrico que acumulaban de los últimos años.

A pesar que el mes de marzo fue muy cálido, los meses de abril y, especialmente, mayo fue frío, ayudando a compensar el carácter cálido inicial.

Sol sobre les vinyes biodinamiques

Como curiosidad, el SMC destaca el elevado nombre de horas de insolación que se han dado en la zona: ha sido el segundo invierno con más horas de sol desde el año 1911!

El verano ha seguido la tendencia y hemos tenido un mes de julio y agosto extremadamente cálidos con fuertes olas de calor que han provocado un retraso en la maduración de la uva, posponiendo el inicio de la vendimia. Y es que cuando llega el verano y la temperatura sobrepasa los 32/33 grados, la cepa activa su mecanismo de defensa: decide ‘cerrar el chiringuito’ y deja de trabajar, esperando que llegue la noche para reactivarse y seguir su labor de generar azúcar para la correcta maduración de la uva. Pero este año, la temperatura nocturna ha sido tan elevada que la planta ha seguido parada incluso de noche provocando una maduración mucho más lenta y un inicio de vendimia de las variedades autóctonas en fechas que hacía años que no recordábamos: pasadas las principales fiestas populares de la zona, el 30 y 31 de agosto.

Así pues, a pesar que el 2019 sigue siendo seco en general, se prevé una cosecha por fin con un cariz normal desde los años de extrema sequía (2015 a 2017) y un 2018 con demasiada agua, con una producción por cepa muy equilibrada y un muy buen estado sanitario.

Nos esperan días intensos  donde viñedo y bodega estarán más conectados que nunca y donde el trabajo en equipo será primordial para crear los mejores vinos y cavas del Penedés.

¡Estad atentos! Os seguiremos informando.

¡Feliz y sana vendimia a todos!

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